Hidra de tres cabezas compuesta por dos chicas y un chico, Virginia, Bárbara y Santiago, quienes han decidido abrir este espacio para acercaros el mundo de las matemáticas, haciéndose eco, entre otras cosas, de aquellos números únicos que hacen que esta materia sea especial.
Un día más
lleno de rutinas. Y un día más eres consciente de las matemáticas que te
rodean.
Desde que te levantas por las mañanas cuando suena el despertador. Calcular el
tiempo que tienes para terminar de arreglarte, desayunar las galletas redondas
y llegar a tu hora al trabajo. La distancia de las vías del metro. O incluso
cuántos vagones tiene el metro y ¿cuántos viajeros cabemos?, ¿y si se quita el
apoya brazos cabría una persona más para sentarse?
Luego en el
cole, con los niños, cómo distribuir la clase, o cómo colocar a los niños para
que trabajen más y mejor, hacer malabarismos para ver cuántos escalones somos
capaces de superar con tan sólo un salto, o escuchar contar a los niños, o
verlos cómo calculan la distancia necesaria para marcar el gol decisivo que les
hará ganar el primer partido del día en un tiempo récord de 30 minutos.
Estimamos la
cantidad de comida que vamos a comer, y sentimos cuando estamos llenos o medio
llenos para tirar el resto del día; la cantidad de azúcar que necesitamos para
que el café esté en su punto. Las medidas de la puerta del colegio para que
salgan varios niños a la vez sin provocar avalanchas peligrosas. El patrón de
los adoquines por los que caminas de camino al metro de vuelta, ¿y si me paro a
ver el perfecto escaparate para ver la nueva temporada de primavera-verano?. En
cambio, si me despisto demasiado meto el pie en la alcantarilla redonda para
que su propia tapa no se cuele, cosa que no impide que yo meta mi pie, si se
pusiera una señal de peligro con forma de triángulo lo hubiera visto y haberlo
podido evitar.
¡Uy! Han
pasado los 15 minutos que calculé tardaría en irme a la cama que por cierto,
las medidas son 1.20 x 1.80 (o eso creo).
Propongo
desde aquí, ¿dónde se puede ver o sentir las mates?
Desde tiempos inmemoriales, desde que
Aristóteles, Sócrates y Platón se echaban sus partiditas de mus en la cafetería
de la escuela aristotélica, e incluso puede que antes (a mí no me miréis, yo no
estaba presente, nací un poquito más tarde), el ser humano ha estado intentando
desentrañar las matemáticas, solucionarla del modo más fácil posible (ilusos,
eso no existe) e inventando todo tipo de estratagemas y artilugios para poder
alcanzar dicha meta. Sí, como imagino, todos sois más o menos de mi quinta... o
por qué no, de la quinta de José Manuel, es posible que alguna vez hayáis oído
hablar del siguiente mecanismo, el cual aún no sé si definir como mecánico o
mágico, para poder hacer complejas operaciones matemáticas. Por si no lo habéis
adivinado a través del críptico mensaje oculto en el título de la entrada, os
hablo del ÁBACO.
Como podéis ver, observar, este artefacto, cuyos orígenes pueden estar localizados en la antigua Mesopotamia, hace más de 4.000 años, es tecnología punta, matemáticas al alcance de nuestros dedos. Compuesto por cuatro tablas de madera (el material y el color puede variar según la marca y el distribuidor, por favor, infórmese antes de comprarlo) entre las que se encuentran atravesadas numerosas cuentas de diversos colores en unos alambres. Dichas cuentas, como por arte de magia, podían moverse de un lado a otro del alambre (como podéis ver en la imagen animada que tenéis sobre este párrafo), pudiendo realizar, con este complejo movimiento, todo tipo de operaciones. Hasta aquí todo tipo de detalles técnicos sobre la fisiología del ábaco. Por muy tonto que os parezca, esta era la tablet de nuestros abuelos, incluso si le pintabas una manzana mordida y lo llamabas iAbacus, seguro que en esa época podías ganarte 3 perrillas vendiéndoselo a algún moderno de la época.
El uso del ábaco hoy en día no está muy al alza. Los chinos (seguro que fueron ellos... siempre son ellos) llegaron con sus inventos y dijeron: "¿Y si metemos el cacharrito este de madera y todos los demás inventos que sirven para hacer matemáticas en un aparatito mecánico y las vendemos en todos los TODO A 100 del mundo?", y de este modo llegaron a nuestras manos las calculadoras (la historia puede no ser de todo verídica), y tras su llegada, en las escuelas se produjeron dos movimientos radicales: los maestros empezaron a prohibir su uso en las clases (aunque ellos usaban la suya a escondidas en el cajón), y nuestro amigo el ábaco acabo relegado, de ser una indispensable máquina de calcular, a un simple juguete de colores para el alumnado de infantil.
Mas aguardad, no todo está perdido, pues al parecer en algunos centros el ábaco está empezando a resurgir. Por mi propia experiencia, en algunos centros están aplicando el método ABN para enseñar matemáticas, y con este método, la vieja escuela vuelve a resurgir poco a poco. Se usan tablas de calculo, se cuentan con los dedos y con palillos, y lo mejor de todo, el ábaco parece hacerse un hueco en los corazones del alumnado, y con suerte, también en sus mentes. A continuación os muestro un ábaco improvisado para calcular los "amiguitos del 10" en el aula de infantil de 5 años (correcto, estas cuentas no son de primaria, sino de infantil) en el CEIP Santiago el Mayor de Medina Sidonia, en la provincia de Cádiz.
Con suerte, en poco tiempo salís a la calle y seguro que veis a los niños en el parque, cada uno con su propio ábaco personalizado, que si pegatinas de Dora la Exploradora; que si de Frozen, que ahora está más de moda; que si cuentas de colores, para que no digan que el ábaco de mi hijo no es de nivel... Vamos, que si Steve Jobs levantase la cabeza, lo mismo me quita la idea del iAbacus... Ahora os toca a ustedes, ¿se os ocurre alguna idea de como confeccionar vuestro propio ábaco casero?
¿Alguna vez os habríais planteado mezclar
las chuches y las mates?
¡Increíblemente dulce!
Nosotros lo hemos conseguido. Tan sólo
necesitamos unos palillos y unas gominolas, cuanto menos dulce mejor (por el
hecho de que, de este modo, menos desaparecerán entre los hambrientos
alumnos...)
Se le propone a dichos estudiantes que
utilicen las gominolas como anclaje de los palillos, que harán de vértices,
para formar figuras geométricas planas, y tras esto, pasar de las planas a las
figuras geométricas en tres dimensiones.
Una forma divertida, novedosa y muy dulce
para trabajar con los niños (y no tan niños).
Cuando se nos propuso este tema en clase
no pude evitar acordarme un viejo truco que me enseñaron en un campamento
cuando yo tan sólo era una jovenzuela.
Hablando con el resto del grupo
coincidimos con esa sensación de que nos habían tomado el pelo, ya no sólo
porque nos hicieron comernos la cabeza, sino porque nos lo tomaban ¡con las
matemáticas!
A continuación os mostramos un par de
trucos en los que las matemáticas son las grandes protagonistas, a pesar de que
pareciera que eran los naipes, éstos tan sólo son un mero instrumento que nos
sirve.
En un principio pensaba contar en qué
consistían y explicar cómo se hacían e incluso descubrir el truco final. Pero
no, de momento os dejo con la intriga, tal y como se quedan los enanos cuando
se les hacen. Con ganas de más, haciendo indagaciones de qué es lo que hacen,
provocando a sus padres para descubrir la trampa.
Os dejo los trucos, no me enrollo más:
Esperamos que los disfruten y... ¿os atrevéis a descubrir el truco y subir un video haciéndolo? Más que nada, porque si se dice el truco se le quita la gracia.
Oro o Au (del
latín aurum o brillante amanecer) es uno de los metales más antiguos y
preciados por el ser humano. Se han encontrado evidencias del uso de este
material en las diferentes civilizaciones que han habitado la tierra, desde los
egipcios y sus ornamentos en tumbas, pasando por la numismática, hasta la
actualidad usado en la joyería, industria y electrónica.
Durante mucho
tiempo se creyó que era posible producir oro partiendo del plomo. Actualmente
se sabe que la alquimia no funciona y que es imposible crear oro de manera
artificial.
Entre las
propiedades del oro podemos encontrar la maleabilidad y la ductilidad,
con lo que con objeto de darle mayor consistencia y usarlo más adecuadamente se
le añaden metales creando aleaciones. Según las aleaciones, la cantidad de oro
requerida será diferente. El oro rojo es una aleación de oro y cobre, y el
blanco es de paladio, plata y oro. La unidad para indicar la proporción de oro
que hay en una aleación, se llama quilate. En joyería la ley más usual es de 18
quilates. Así, una joya de oro de 18 quilates quiere decir que 18/24 de
esa joya son de este metal. Sabiendo esto, ¿sabrías hallar cuántos gramos de
oro hay en un collar de oro de 20 quilates?
Este blog está construido por tres
personas de diferentes lugares de España con una provincia en común, Madrid.
Una madrileña, un gaditano y una toledana.
Diferentes lugares, diferentes influencias, diferentes puntos de vista,
diferentes matemáticas aprendidas en diferentes escuelas con diferentes métodos
y profesores.
En este blog podréis encontrar desde
curiosidades en torno a diferentes números matemáticos especiales, uno que
hemos adoptado para autonombrarnos, reflexiones filosóficas en torno a las
matemáticas, curiosidades y diferentes métodos de enseñanza con recursos poco
habituales. Además podréis consultar un listado de libros que, en mayor o menor
medida tratan en algún momento de sus historias con las matemáticas. Podremos
ver títulos para todos los niveles, desde escolares hasta adultos. Todos los
podremos disfrutar.
Antes de despedirnos, queremos sugeriros
un pequeño juego: ¿seríais capaces de decirnos qué tiene de especial la fecha y
hora de esta publicación?
Ahora sí, desde aquí queremos agradeceros
vuestras visitas, opiniones y aportaciones que nos enriquezcan.